miércoles, 12 de agosto de 2015

SABER ESCUCHAR Y LO “NOSÓTRICO”


¿Cómo estás?, ¿cómo te fue hoy?, ¿qué me cuentas?... son algunas de las típicas frases que usualmente utilizamos de manera superficial al momento de saludar a alguien. En el fondo, quizá no nos interesa realmente saber si la persona con quien hablamos está bien de salud, de humor, si tuvo un buen día o no, etc. Es más, es posible que tú también estés habituado a saludar así, pero sin el menor ánimo de saber lo que realmente le pasa a esta persona. En el fondo, deberíamos preguntarnos ¿realmente me interesa saber cómo está la persona a quien estoy saludando? Te aseguro que muchos contestarían o pensarían que no.

A pesar de ello, muchas culturas han desarrollado esta habilidad social, priorizando la importancia de escuchar al prójimo y vivir en comunidad. Un ejemplo concreto de cómo ser más eficientes al momento de comunicarnos es el caso del pueblo maya Tojolabal, que aún pervive en el sureste de México, en el estado de Chiapas. Este pueblo maya parte de la idea de que estamos muy acostumbrados al ruido, y por eso no prestamos atención a los sonidos y a los mensajes que nos rodean. Ellos piensan que el lenguaje tiene que ver con hablar, pero sobretodo con escuchar. Por ejemplo, en vez de decir “yo te dije”, los tojolabales expresan “yo dije, y tú escuchaste[1]Este simple acto de “saber escuchar” nos permite cuestionarnos cómo en sociedades como la nuestra, tenemos instituciones, bibliotecas y maestros que nos enseñan a “hablar” correctamente, pero nadie nos enseña a “escuchar”.

Si analizamos un poco más, la necesidad de “hablar” es un acto esencialmente individualista, por eso es que nos encanta tener la razón, levantar la voz para ganar una discusión, realizar discursos largos y sin sentido tratando de exponer nuestras ideas y pensamientos sin importar si alguien nos escuchó o tuvo el interés de hacerlo. En cambio, “escuchar” es un acto de profundo interés por otra persona, convirtiendo el “yo” por un “nosotros”, significa formar parte de una cultura “nosótrica”, donde exista el “nosotros”, y no solo el “yo” y el “tú”.

Otra cultura que hizo énfasis en esta forma de comunicación fue la africana, quien desarrolló una filosofía a partir del término “Ubuntu”[2] -término zulú o xhosa- la cual tiene varios significados como: “Soy, porque nosotros somos”; "Una persona se hace humana a través de las otras personas"; o "Yo soy, lo que soy, en función de lo que todos somos". Una historia que ejemplifica esta hermosa palabra y definición, corresponde al encuentro que tuvo un antropólogo con un grupo de niños africanos, a quienes les ofreció una cesta llena de fruta. El investigador quería comprobar si realmente las niñas y niños africanos comprendían este concepto. Los puso uno al lado de otro, en una fila, y les explicó que el primero en llegar a la cesta de fruta, podría llevársela a su casa. Cuando dio la orden para que los niños corrieran, sorprendentemente, todos empezaron a tomarse de las manos y empezaron a caminar en dirección del premio. Cuando llegaron al lugar, se sentaron juntos y empezaron a saborear la comida. El antropólogo, totalmente sorprendido, preguntó porqué hicieron eso. La respuesta fue “Ubuntu… cómo es posible que uno sea feliz, mientras el resto está triste”.

Tanto la capacidad de saber escuchar, como la importancia de lo “nosótrico”, está presente en nuestra naturaleza, solo hace falta interesarnos por los demás, que nos importe alguien más que no sea uno(a) mismo(a). Por supuesto, el “saber escuchar” no es fácil, requiere de un gran esfuerzo, deseo, interés, humildad y tolerancia; y el “nosotros” implica un compromiso por ser y estar bien en comunidad.



Por: Edson G. Montaño Ortiz
Coordinador Departamental – UNEFCO LA PAZ



[1] Lenkersdorf, Karl. Saber Escuchar. Plaza y Valdés Editores. México. 2008.
[2] Discriminación racial. Críticas de estructuras y manifestaciones de la exclusión étnica. Segunda época N° 10. Enero 2007. La Paz – Bolivia.

lunes, 3 de agosto de 2015

ACTUALIzACIÓN DEL USO DE TIC PARA
MAESTRAS Y MAESTROS DE LLICA - POTOSÍ


Frente a los desafíos del uso de la tecnología dentro del aula en los que enfrentan maestras, maestros y estudiantes del Siglo XXI, en el afán de mejorar el aprendizaje y los modos de enseñar, surge la demanda de actualizarnos cada vez más. En respuesta a esta necesidad la Unidad Especializada de Formación Continua - UNEFCO Potosí, ha llegado a la localidad de Llica, con el Ciclo de Ofimática Básica con los siguientes cursos:tos
  • Introducción al Uso de Computadora para Educadores
  • Procesador de Textos: Producción de Textos Educativos
  • Hoja de Cálculo: Planillas y Listas Escolares
  • Diseñador de Presentaciones: Diseño de Presentaciones Educativas
  • Uso Educativo del Internet 



La finalidad es el fortalecer las habilidades y capacidades en el uso y manejo de herramientas tecnológicas, a través del uso de las computadoras portátiles de maestras, maestros y estudiantes.

En esta perspectiva y en atención al interés manifestado por las y los participantes, y debido a que el factor de distancia no les permite participar frecuentemente de los cursos de actualización desarrollados en la capital de departamento, la UNEFCO en coordinación con maestras y maestros del Distrito Educativo de Llica, ejecutó los cursos anteriormente mencionados. 

En la conclusión de cada curso los asistentes manifestaron su satisfacción de haber aprendido y fortalecido sus conocimientos, aprovechados en un 100 %.



Uno de los participantes indicó: “Lo que tiene que importarnos es que como maestras(os) seamos buenos maestras(os), que aprovechemos las oportunidades de poder capacitarnos y aprovechar lo que nos ofrece la tecnología para hacer todos los días clases maravillosas, enmarcados en el las cuatro dimensiones del ser, saber, hacer y decidir”.

Como se puede percibir la educación de este nuevo siglo requiere que las maestras, maestros y estudiantes desarrollen competencias digitales, incorporando el uso de herramientas tecnológicas de información y comunicación de manera efectiva en el proceso de aprendizaje, interactivo y participativo.



Lic. Carmen Rosa Navía León
TECNICA UNEFCO - POTOSI

  

miércoles, 29 de julio de 2015

UNA MIRADA EDUCATIVA A LA MÚSICA BOLIVIANA


A propósito de los diversos debates en torno a las letras de las canciones actuales, en esta oportunidad compartimos una mirada poética, educativa, social y hasta política de la música boliviana. Su aporte ha sido y es un gran referente para combinarse con la creatividad e imaginación docente.


Fue uno de los cantautores más importantes que tuvo el país, hablamos de Nilo Rixio Soruco Arancibia, nacido en Tarija el 06 de julio en 1927, hijo de Onofre Soruco y de la Sra. Laura Arancibia. De niño se dedicó a lustrar zapatos, a vender periódicos y haciendo todos los mandados que le permita ganarse unos centavos, ingresó a la Escuela de Artes Plásticas “Julio Crevaux” donde obtuvo su certificado de Operario Zapatero Zolador, atraído por la música aprendió a tocar la guitarra y se fue vinculando con jóvenes principiantes en el arte del canto.


En sus trajines de trovador y bohemio conoció a los padres de la cueca tarijeña; Don Pío Senca Martínez, quien le ayudó a componer su primera cueca “A Orillas del Guadalquivir”. Nilo, comenzaba a formar su carácter romántico y alegre, pero sobre todo habiendo conocido las necesidades económicas, le sensibilizó el alma y siendo muy joven formó parte de varios grupos musicales con quienes interpretaba sus primeras canciones.

Con ayuda del Profesor Mario Estensoro Vásquez, ingresó a la escuela Normal de Maestros Urbanos de Sucre, donde egresó como profesor de música en 1951, en esa época junto a su compañero de estudio Carlos Ávila Claure escribe la cueca “Amancaya Amanacayita” y en 1952 se inicia como docente de Kindergarten 15 de abril, posteriormente en la Escuela de niñas Rosa Arce, María Laura Justiniano, en los colegios: San Luis, Eustaquio Méndez y Liceo Tarija entre otros.

En el año 1970, a causa de las dictaduras que se desataron en nuestro país tuvo que salir exiliado fuera del país refugiándose en Venezuela, instalado en la ciudad de Caracas en 1978 y fue allí, donde compuso sus primeras canciones como “La Vida es Linda”, “Ya la Pagarán”, “Duraznero”, “Instantánea” y en particular “La Caraqueña”, al terminar su exilio, retornó nuevamente a Bolivia. Soruco ha sido reconocido por la cultura nacional de Bolivia en el 2003 con un homenaje y con la Ley N° 3383 del 3 de mayo del 2006 y se declara patrimonio cultural de la nación a toda su obra literaria musical de este luchador social y compositor.

Nilo Soruco reconocido  cantante y compositor, portador de sensibilidad social, se incorpora a la lucha sindical del magisterio y tiempo después conoce al poeta de los niños Oscar Alfaro Arias, al conocer su espíritu de luchador social le invita a ser parte del Partido Comunista de Bolivia y juntos trabajan en producciones comprometidas con la clase política y social del país.

Dentro de la actividad artística musical, Nilo Soruco organizó conjuntos de reconocida trayectoria como: “Los Montoneros de Méndez”, en homenaje al guerrillero Eustaquio Moto Méndez, caudillo de las luchas independentistas durante la colonia en la ciudad de Tarija. Los Cantores del Valle, Los Embajadores del Guadalquivir, Los Copleros del Sausal, Los De Sama. Su producción compositiva sobrepasan las 250 obras en varios géneros musicales. Nilo por ser dirigente sindical del Magisterio, de la Central Obrera y por haber creado canciones de protestas fue un perseguido político durante la dictadura militar de Hugo Banzer Suarez, hasta su destierro a Venezuela donde escribe su popular cueca reflexiva “La Caraqueña”. Casado con la señora Olga Verdun Cossío, cuyo fruto son sus tres hijas: Zelya, Sonia y Violeta.

La cueca “La Caraqueña”, se dice que fue escrita en el exilio, en Venezuela, añorando poder volver a su tierra, invadido por la nostalgia y la tristeza por los problemas que vivía nuestro país. Él, decide escribir esta cueca y de alguna manera acortar el tiempo y la distancia que los separaba.


Después de su prolongada enfermedad falleció víctima de un para cardiaco el 01 de abril del 2004 a la edad de 76 años en el Hospital San Juan de Dios, de su tierra natal Tarija, y después de recibir el homenaje póstumo de varias instituciones su cuerpo fue enterrado en el cementerio general.


Lic. Jorge Villa
TÉCNICO NACIONAL UNEFCO